DIAS DE «WELLNESS» PARA LOS CABALLEROS ALEMANES
Por MERCEDES NEUSCHÄFER-CARLÓN Escritora
Diario ABC, 2.11.2004
Numerosos hombres en Alemania sufren estrés. Para ellos ha organizado la Consejería de la Mujer un amplio programa. Las mujeres no lo tienen fácil. El hombre tampoco, desde luego.
Y, para él especialmente, ha organizado la Consejería de la Mujer en la ciudad alemana de Saarbrücken, capital de la autonomía del Saarland, un programa anti-estrés dedicado a los hombres.
En efecto, los hombres hoy viven estresados bajo una exigencia de éxito: en la profesión, en la familia, en el amor. También en el empleo de su tiempo libre y en el deporte. Contra ello, piensa Birgit Amrath, directora de esa Consejería, se puede hacer mucho. Y es necesario hacerlo urgentemente.
Tradicionalmente eran los hombres los responsables de mantener la familia; pero con esto, más o menos, se terminaban sus obligaciones.
Hoy no es así y, cuando el padre, después de un duro día de trabajo, regresa a su casa, le esperan todavía algunas tareas: «Rafael, vete a echar una mirada a los deberes del niño, a ver si los ha acabado todos»; «Lena lleva esperándote toda la tarde para que la vuelvas a leer el cuento ese del dragón. Y cuando acabes, te acercas a la cocina a ayudarme un poco a preparar la cena».
Se cena, se recogen las cosas y al fín Rafael se sienta cómodamente en el salón a mirar un poco el deporte en la televisión; pero ella, su mujer o su amiga, no tarda en tener ganas de algo más. El peligro de antes de que, con ello, después de la parejita añorada viniesen más y más niños, no existe ya. Por lo tanto...
«Estoy tan cansado...» -se defiende él- «hoy he tenido un día verdaderamente agotador y mañana me espera...» «¡Vaya, hombre, siempre cansado..., bueno, ¡qué se le va a hacer!» -dice ella, resignada. En el mejor de los casos.
De aquellas normas de la iglesia Católica que reglamentaban la vida de muchos matrimonios, pocos se acuerdan. Y tampoco es necesario mirar el calendario antes de actuar, según un tal señor Ogino -probablemente bastantes parejas de hoy ni siquiera saben quién es. Los obligados descansos de entonces ya no son necesarios.
Y a sus deberes familiares, se le añaden al hombre bastantes otros. Aquello de que el hombre y el oso cuanto más feo más hermoso, no cuenta hoy. Los caballeros han de ofrecer un aspecto agradable si quieren ser aceptados. Y, para conseguirlo, está el gimnasio, que les librará de aquella antigua barriguita del «hombre feliz» y les procurará los necesarios musculitos. También debe hacer deporte. Los viernes no puede faltar al compromiso con sus compañeros de tenis.
Y muchos fines de semana ha de organizar una excursión: a la playa o a la nieve, según. Y si llega uno de esos, cada vez más abundantes «puentes», nada le librará ya de la salida...
Pero además de vivir estos muchos placeres y deberes, pesan todavía sobre él con frecuencia problemas: de dinero, de miedo a perder su posición, su compañera, su trabajo.
No, los hombres no lo tienen fácil. Y los occidentales viven, según las estadísticas, siete años menos que las mujeres. Hay, pues, que cuidarlos un poco, para que conserven su vida, su fuerza, su potencia.
Y, con este fin, se ha organizado el ya mencionado programa anti-estrés que empieza este mes de noviembre hasta febrero. Habrá en él cursos de yoga y de cocina. Y conferencias con títulos como: «Sexualidad masculina en la segunda mitad de la vida»; «¡¿Es lo más importante que ello funcione?!» (así, con interrogación y admiración); «Los hombres y su cuerpo»; «Hombres: la parte débil del sexo fuerte». Se tratará también el envejecer, la alimentación, el deporte adecuado, el estrés, la relación en la pareja, los niños.
El título de este programa es: «Männer heute, zwischen Alltagsfrust und Lebenslust». En alemán el título está en verso. Una traducción aproximada al castellano podría ser: «Hombres hoy: entre la frustración cotidiana y el deseo de gozar la vida».
Y ¿por qué precisamente ha sido la Consejería de la Mujer la promotora de estos cursos? Birgit Amrath opina: «La igualdad de derechos entre el hombre y la mujer es sólo posible pensando en la verdadera situación de los dos sexos en nuestra sociedad actual. Es necesario conocer los problemas y crear luego nuevas perspectivas».
Que los hombres no se derrumben bajo el peso de su responsabilidad y de lo que este mundo poco compasivo exige y espera de ellos, es, sin duda, del interés también de la mayoría de las mujeres.
Conozco varias esposas o compañeras convertidas en consejeras, psicólogas o enfermeras de su pareja, que pasa por estados depresivos, o tiene problemas de corazón o de alcoholismo.
Hay, pues, que trabajar para no llegar a tales situaciones. Esperemos que el programa, organizado por mujeres, logre devolver la fuerza física y psíquica a muchos de ellos.
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